sábado, 18 de enero de 2014

Selección de textos de Poema de Mio Cid

Aquí os dejo una selección de textos de nuestro Poema de Mio Cid. Podéis aprovechar para practicar el comentario de texto.

CANTAR PRIMERO
Mío Cid Ruy Díaz   por Burgos entróve,
van en su compañía   sesenta pendones;
salen a verlo   mujeres y varones,
burgueses y burguesas   a las ventanas se ponen,
llorando de los ojos,   ¡tan grande era su dolor!
De las sus bocas   todos decían una razón
«¡Dios, qué buen vasallo,   si tuviese buen señor!»
Le hospedarían con gusto,   pero ninguno osaba:
que el rey don Alfonso   le tenía gran saña.
Antes de la noche   en Burgos entró su carta
con gran mandamiento   y fuertemente sellada
que a mío Cid Ruy Díaz   que nadie le diese posada 
y aquellos que se la diesen   supiesen vera palabra
que perderían sus bienes   y además los ojos de la cara,
y aun además   los cuerpos y las almas.
Grande duelo tenían   las gentes cristianas;
se esconden de mío Cid,   que no osan decirle nada.
El Campeador   se dirigió a su posada;
cuando llegó a la puerta, la halló bien cerrada,
por miedo del rey Alfonso, así ellos acordaran:
que a menos que la rompiese,   no se la abrirían por nada.
Los de mío Cid   a altas voces llaman,
los de dentro   no les querían responder palabra.
Aguijó mío Cid,   a la puerta se llegaba,
sacó el pie del estribo,   un fuerte golpe daba;
no se abre la puerta,   que estaba bien cerrada.
Una niña de nueve años   a mío Cid se acercaba:
«Ya Campeador,   en buen hora ceñiste espada
«El rey lo ha vedado,   anoche entró su carta,
«con gran mandamiento   y fuertemente sellada.
«No os osaríamos   abrir ni acoger por nada;
«si no, perderíamos   los bienes y las casas,
«y aún además   los ojos de las caras.
«Cid, en nuestro mal   vos no ganáis nada;
mas el Criador os guarde   con todas sus virtudes santas».
Esto la niña dijo   y tornó para su casa.
Ya lo ve el Cid   que del rey no esperaba gracia.
Partióse de la puerta,   por Burgos aguijaba,
llegó a Santa María,   luego descabalga;
hincó las rodillas,   de corazón rogaba.
La oración hecha,   luego cabalgaba;
salió por la puerta,    el río Arlanzón pasaba.
Junto a la villa de Burgos   en la glera acampaba,
mandó plantar las tiendas,   después descabalgaba.
Mío Cid Ruy Díaz,   el que en buen hora ciñó espada,
acampó en la glera   que nadie le abre su casa;
están junto a él   los fieles que le acompañan.    
Así acampó mío Cid   como si fuese en montaña.
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Se ponen los escudos ante sus corazones. (v.715)
y bajan las lanzas envueltas en pendones.
inclinan las caras encima de los arzones,
y cabalgan a herirlos con fuertes corazones.
A grandes voces grita el que en buena hora nació:
-"¡Heridlos, caballeros, por amor del Creador!
¡Yo soy Ruiz Díaz, el Cid, de Vivar Campeador!" (...)
Allí vierais tantas lanzas hundirse y alzar,
tantas adargas hundir y traspasar,
tanta loriga abollar y desmallar,
tantos pendones blancos, de roja sangre brillar,
tantos buenos caballos sin sus dueños andar.
Gritan los moros: "¡Mahoma!"; "¡Santiago!", la cristiandad.(...)
A Minaya Alvar Fáñez matáronle el caballo,
pero bien le socorren mesnadas de cristianos.
Tiene rota la lanza, mete a la espada mano,
y, aunque a pie, buenos golpes va dando.
Violo mio Cid Ruy Díaz el Castellano,
se fijó en un visir que iba en buen caballo,
y dándole un mandoble, con su potente brazo,
partióle por la cintura, y en dos cayó al campo.
A Minaya Alvar Fáñez le entregó aquel caballo:
-"Cabalgad, Minaya: vos sois mi diestro brazo". (...)

CANTAR SEGUNDO
Aquí se comienza la gesta de mío Cid el de Vivar (v.1085)
Tan ricos son los suyos que no saben lo que han. (...)
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¡Sí que son grandes los gozos que van por aquel lugar,(v.1211)
cuando el Cid ganó en Valencia y entró por la ciudad!
Los que iban a pie, los tienen como caballeros ya.
y el oro y la plata suyos ¿quién los podría contar?
Con esto quedaron ricos todos cuantos allí están.
y nuestro Cid don Rodrigo su quinto mandó apartar:
de riquezas en moneda, treinta mil marcos le dan,
y de las otras riquezas ¿quién las podría contar?
¡Qué alegre el Campeador y los que con él están
viendo en lo alto del alcázar la enseña del capitán!
Descansaba nuestro Cid y lo hacían sus mesnadas.
Al rey que había en Sevilla un mensaje le llegaba:
que tomada fue Valencia sin que pudiera guardarla.
Entonces él acudió con treinta mil hombres de armas
Allí cerca de las huertas tuvieron los dos batalla.
Desbaratólos el Cid, el de la crecida barba:
hasta allá, dentro de Játiva, la acometida alcanzaba.
Al pasar el río Júcar ved qué reñida batalla;
y los moros acosados sin querer beben el agua.
El Rey aquel de Sevilla con tres heridas escapa.
Desde allí se vuelve el Cid con las riquezas ganadas;
buen golpe fue el de Valencia al ser la ciudad tomada. (...)
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-"¡Gracias al Creador, al Padre espiritual! (v.1633)
Todos los bienes que tengo, delante de mí están.
Con esfuerzo, Valencia conquisté: es ya mi heredad;
antes he de morir que volverla a dejar.
Al Creador y a la Virgen, me es forzoso alabar,
pues mi mujer y mis hijas conmigo las tengo acá.
La suerte me ha venido de tierras de allende el mar.
Me arrojaré a las armas, no las he de dejar;
mi mujer y mis hijas me verán pelear:
ya verán lo que cuesta en estas tierras morar,
han de ver con sus ojos cómo se gana el pan."
Al alcázar con ellas subió para observar,
mirando con sus ojos, tiendas vieron montar.
-"¿Qué es esto, Cid? ¡Dios tenga de vos piedad!"
-"Mi mujer, muy honrada, no tengáis ningún pesar!
Es más riqueza que nos viene, a aumentar nuestro caudal.
Tan pronto como has llegado, un presente os quieren dar.
Para las hijas casaderas, os traen un buen ajuar."
-"Gracias a vos, Cid, y al Padre espiritual."
-"Quedáos en el alcázar, en el palacio aguardad;
y no tengáis miedo alguno porque me veáis luchar;
por la merced de Dios y de su Madre virginal,
me crecerá el corazón, pues me vais a contemplar.
¡Con la ayuda de Dios, esta batalla la tengo que ganar!" (...)
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Comienzan ya a preparar logran sala del palacio. (v.2205)
Los suelos con mucha alfombra, todo bien encortinado.
iCuánta seda y cuánta púrpura y cuánto paño preciado!
¡Gusto os daría vivir y comer en el palacio!
Los caballeros del Cid aprisa allí se juntaron
y entonces en aquel punto por los infantes mandaron.
Ya cabalgan los infantes, camino van del palacio,
con muy ricas vestiduras, galanamente ataviados.
A pie y con muy buena cara, ¡Dios, qué discretos entraron!
Recibiólos nuestro Cid; con él todos sus vasallos.
Ante el Cid y su mujer los infantes se inclinaron.
A sentar ellos se fueron en un muy precioso escaño.
Los de la casa del Cid, siempre en todo mesurados
están atentos mirando al que nació afortunado.
Allí el Cid campeador ved que en pie se ha levantado:
-Puesto que hacerlo tenemos, ¿por qué lo vamos tardando?
Venid acá mi Alvar Fáñez el que tanto quiero y amo.
Aquí tenéis mis dos hijas. Yo las pongo en vuestras manos.
Sabéis que al rey eso mismo se lo tengo así rogado.
No quiero faltar en nada de lo que fue concertado.
A los dos infantes, vos dádselas con vuestras manos,
que tomen las bendiciones y vayamos acabando.
Entonces dijo Minaya: -Esto haré yo de buen grado. (...)
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Las coplas de este cantar aquí se van acabando, (v.2276)
El Criador os valga con todos los sus santos.
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CANTAR TERCERO
En Valencia, con los suyos, el Cid permaneció, (v.2278)
estaban también sus yernos, los infantes de Carrión.
Un día, en un escaño, dormía el Campeador:
un mal accidente sabed que les ocurrió:
salióse de la jaula, y quedó libre un león.
A todos los presentes, les asaltó gran temor
se ponen el manto al brazo los del Campeador,
y rodean el escaño protegiendo a su señor.
Fernán Gonzálvez, infante de Carrión,
no halló dónde subirse, ni abierta alguna habitación;
se escondió bajo el escaño: tanto era su pavor.
Diego Gonzálvez por una puerta salió,
diciendo agrandes gritos: «¡Ya no veré más Carrión!»
Tras una viga laga se metió con gran pavor;
el manto y el brial muy sucios los sacó.
En esto, despertó el que en buena hora nació.
El escaño rodeado de sus guerreros vio.
-"¿Qué ocurre, caballeros, por qué esta alteración?"
-"Sucede, señor honrado, que un susto nos dio el león. "
Hincó el codo mio Cid, tranquilo se levantó;
el manto traía al cuello, y se dirigió al león;
apenas lo vio éste, gran vergüenza sintió.
Ante mio Cid, bajó la cabeza y el rostro hincó.
Mio Cid don Rodrigo del cuello lo tomó,
Ilevándolo de su mano, a la jaula lo volvió.
Todos asombrados quedan al ver a su señor,
y al palacio retornan loando su valor.
Mio Cid por sus yernos preguntó y no los halló:
aunque los llamó a altas voces, ninguno respondió.
Cuando los encontraron, estaban sin color;
nunca hubo tal rechifla como la que allí se armó,
pero ordenó que cesara mio Cid el Campeador.
Muchos tuvieron por deshonrados a los infantes de Carrión
se sienten humillados por lo que aconteció. (...)
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De este modo lo mandaron los Infantes de Carrión: (v.2708)
que atrás ninguno quedase, fuese mujer o varón,
a no ser sus dos esposas, doña Elvira y doña Sol,
que querían recrearse con ellas a su sabor.
Todos los demás se han ido, los cuatro solos ¡Por Dios!
¡Cuánto mal que imaginaron infantes de Carrión!
-Tenedlo así por muy cierto, doña Elvira y doña Sol.
Aquí os escarneceremos en este fiero rincón,
y nosotros nos iremos; quedaréis aquí las dos.
Ninguna parte tendréis de las tierras de Carrión.
Estas noticias irán a ese Cid Campeador.
Ahora nos vengaremos por la afrenta del león.
Allí las pieles y mantos quitáronles a las dos;
sólo camisas de seda sobre el cuerpo les quedó.
Espuelas tienen calzadas los traidores de Carrión;
en sus manos cogen cinchas, muy fuertes y duras son.
Cuando esto vieron las dueñas, les hablaba doña Sol:
-¡Ay don Diego y don Fernando! Esto os rogamos, por Dios:
ya que tenéis dos espadas, que tan cortadoras son,
(a la una dicen Colada y a la otra llaman Tizón)
nuestras cabezas cortad; dadnos martirio a las dos.
Los moros y los cristianos juntos dirán a una voz,
que por lo que merecemos, no lo recibimos, no.
Estos tan infames tratos, no nos los déis a las dos.
Si aquí somos azotadas, la vileza es para vos.
En juicio o bien en Cortes responderéis de esta acción.
Lo que pedían las dueñas, de nada allí les sirvió.
Comienzan a golpearlas Infantes de Carrión;
con las cinchas corredizas las azotan con rigor;
con las espuelas agudas les causan un gran dolor;
les rasgaron las camisas y las carnes a las dos;
allí las telas de seda limpia sangre las manchó;
bien que lo sentían ellas en su mismo corazón.
¡Qué ventura sería ésta, si así lo quisiera Dios,
que apareciese allí entonces nuestro Cid Campeador!
¡Tanto allí las azotaron! Sin fuerzas quedan las dos.
Sangre mancha las camisas y los mantos de primor.
Cansados están de herirlas los Infantes de Carrión. (...)
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Con los cientos de su gente, que así vestirlos mandó (v.3101)
aprisa cabalga el Cid; de San Servando salió
y a la Corte así dispuesto íbase el Campeador.
En las puertas que están fuera despacio descabalgó.
Gran cordura muestra el Cid, con los suyos que escogió.
Él entra en medio de todos, los ciento a su alrededor.
Cuando lo vieron entrar al que en buen hora nació,
levantóse en pie el buen Rey de Castilla -Y de León,
con el conde don Enrique, con el conde don Ramón;
sabed que después se levanta todo aquel que allí acudió.
Con gran honra lo reciben al que en buen hora nació.
No se quiso levantar ese Crespo de Grañón,
ni tampoco los del bando de la gente de Carrión.
El Rey entonces al Cid de las manos lo tomó.
-Venid vos acá a sentaros conmigo, Campeador.
Aquel mismo escaño es este que me disteis vos en don.
Aunque a más de alguno pese, os tengo por el mejor.
Los cumplidos agradece el que a Valencia ganó:
-Sentaos en vuestro escaño, pues que Rey y Señor sois;
con estos, mis caballeros, acá me sentaré yo.
Lo que dijo el Cid honrado gustó al Rey de corazón. (...)
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Hicieron sus casamientos doña Elvira y doña Sol; (v.3719)
los primeros fueron buenos, pero estos son aún mejor,
con mayor honra se casan que en la primera ocasión.
Y ved cómo la honra aumenta al que en buen hora nació.
al ser sus hijas señoras de Castilla y de Aragón.
Y así, los reyes de España ahora sus parientes son,
a todos alcanza honra por el que en buen hora nació. (...)
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Quien escrivió este libro dél’Dios paraíso, ¡amén! (v. 3731)
Per Abbat le escribió en el mes de mayo
en era de mill e doszientos e cuarenta e cinco años.
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E el romanz es leído, (v. 3734)
datnos del vino;
si non tenedes dineros,
echad alla unos peños,
que bien nos lo darán sobr’ellos.



viernes, 17 de enero de 2014

Reflexiones

No escribo por matar el tiempo. Son otras las intenciones.
Últimamente me preocupan asuntos de tal trascendencia que pienso en el pasado; otras veces, en el presente, y nunca en el futuro. Sé que nada hay escrito, que todo dependerá de cómo juegue mi partida hoy para vivir mañana.
Por lo que respecta al pasado, tengo que indicar que en muchas ocasiones tuve impresiones extraordinarias, tan fuera de lo común que las marginaba en mi cerebro. Hoy pretendo recuperarlas y buscarles una explicación, aunque resulte una tarea ardua y difícil. Aun así, no me rindo en el intento, ya que las respuestas  me pueden sorprender.
Luego pienso en el presente, sólo presente. Quiero vivirlo y ser dueña de mi tiempo, de esta dimensión. Deseo gozarlo, con sus luces y sus sombras.
Me resta disponer de una fórmula cierta y la tengo: el conocimiento de nosotros mismos, del yo que desconocemos y que los demás pueden ver. 
Te preguntarás cuál es el método que sigo. Mi respuesta repite lo que he dicho muchas veces: escribe, vuelve a escribir y lee, relee y conocerás a la verdadera persona que se esconde debajo del cuerpo que ves en el espejo cada mañana. 
Por eso ahora estoy llenando esta página en blanco de sustantivos y verbos, de palabras y frases,... Y mañana volveré sobre ellas para saber qué sentía, qué  escondía, o qué enseñaba. Reconoceré mi vida, no pasaré junto a ella
.

lunes, 13 de enero de 2014

Conócete

A veces creo que todo esfuerzo es derroche de energía. Sin embargo, la perspectiva del tiempo me hace cambiar de opinión. 
Hace poco más de un año pensaba qué hacía yo en un sitio como ese, pudiendo estar en otro bastante mejor. Hoy estoy de nuevo en uno, no igual que el anterior, sino todavía peor. (¿Por qué? ¿No aprendo?)
La respuesta puede parecer fácil, pero no es así. Está en las palabras que salen de mi mano. Así, releyendo lo que cada día escribo, he llegado a la conclusión de que estoy donde tengo, debo o puedo estar. Por ello, seguiré escribiendo y revisando todo lo que escriba como medio de autoconocimiento. Recomiendo, pues, que lo hagáis, que no os canséis de hacerlo. El resultado puede ser sorprendente.


domingo, 12 de enero de 2014

Milagros de Nuestra Señora

Aquí os dejo un ejemplo de Comentario de texto literario, realizado por una compañera de 1º de Bchto. A. Mª José García Marcelo. Espero que os sirva de ayuda.

COMENTARIO DE TEXTO LITERARIO: “LA IMAGEN RESPETADA POR EL INCENDIO”.
El poema que nos disponemos a analizar, conocido como  La imagen respetada por el incendio pertenece al mester de clerecía que se desarrolla entre los siglos XIII y XIV, en plena Edad Media. Se caracteriza por ser de índole religiosa, llevado a cabo por hombres doctos y sabios, destacar por su función didáctica y moralizante, además del uso sencillo de la cuaderna vía o tetrástrofo monorrimo.
Su autor es Gonzalo de Berceo (primer poeta castellano de nombre conocido) y se incluye en su obra más importante Milagros de Nuestra Señora. Pertenece al género narrativo, escrito en verso y consta de un narrador omnisciente que cuenta los hechos teniendo conocimiento de todo, siendo así la postura del autor objetiva, pues nos narra sin involucrar su persona, el milagro acontecido.
El fragmento describe como se incendia el monasterio de San miguel de la Tumba y como por obra de dios, la imagen de la virgen, su hijo y aquellos enseres que la rodean se libran de las llamas, el humo o daño alguno. Esto se consideró un milagro siendo recordado a lo largo del tiempo, convirtiendo y salvando incluso las almas de algunos no creyentes que terminan por convertirse al cristianismo. Por todo esto podemos decir que el tema principal que ronda el poema es el milagro, la salvación o gracia de Dios.
Centrándonos ahora en el estudio de la estructura, cabe decir que a nivel externo el poema se divide en trece estrofas que se agrupan en las diferentes partes de la estructura interna en función de la división lógica del contenido. Esta división constaría de tres partes principales. Una primera parte o introducción, en la que el poeta sitúa la acción (en el monasterio) y nos pone en situación (donde se encuentra la imagen, que la rodea, en qué circunstancias…) esta corresponde con las dos primeras estrofas.  Una segunda se correspondería con el desarrollo; es decir, describe el incendio y todo lo que le acontece, además del milagro que obra la virgen sobre las llamas, esta parte la formarían las nueve estrofas siguientes. Por último, encontraríamos una parte final a modo de conclusión donde queda reflejado que este hecho se considera desde entonces un milagro y expresa como influye sobre la sociedad del momento. Por lo tanto, como el poema presenta una unidad temática y está bien estructurado, podemos decir que es coherente.
Analizaremos ahora los planos: fónico, morfosintáctico y léxico-semántico de forma conjunta para así llegar a un análisis del contenido partiendo de la forma.
Comenzando por el plano fónico, iniciaremos dicho análisis comentando las principales características de la métrica de la obra. Esta emplea una técnica novedosa y llamativa con respecto al periodo anterior, conocida como cuaderna vía o tetrástrofo monorrimo; es decir, usa estrofas de cuatro versos alejandrinos con igual rima consonante. (Ej. Colgaba por delante un buen aventadero/ en el seglar lenguaje dícese moscadero). Aunque si es verdad que las rimas son diferentes para cada estrofa y que también se emplean otro tipo de licencias métricas como la dialefa, necesaria para que coincida el cómputo silábico de los versos. (Ej. San Miguel de la Tumba es un gran monasterio) o  para que coincida mediante la intervención de pausas, usando los signos de puntuación. (Ej. El mar lo cerca todo, él yace solo en medio).
La entonación es enunciativa y con ritmo algo monótono (debido al tipo de rima empleada), cuya función es narrar y transmitir este acontecimiento a los lectores. Dicha característica es observable en prácticamente la totalidad de la obra.
Además, en este nivel podemos encontrar algún que otro recurso literario, como es el caso de la similicadencia, en el cual se emplean palabras con el mismo accidente gramatical. (Ej. El niño muy hermoso, y hermosa la Doncella). O también la paranomasia, se colocan cercanos dos vocablos semejantes. (Ej. Las palabras, pescado y costado).
Pasando ahora al análisis morfosintáctico, decir que destaca el uso de un vocabulario culto pero sencillo a su vez pues su intención es adoctrinar a un público inculto. Se emplean verbos en tiempos pasados al tratarse de una narración. (Ej. Estaba, tenía, cayó, ardieron, tuvieron…), aunque el estilo es nominal pues predominan los sustantivos y adjetivos sensoriales, al ser necesarios para la descripción de sucesos, objetos, etc. (Ej. Buena, monasterio, sagrados, fuego…). Además, los determinantes que acompañan a los sustantivos son en su mayoría artículos definidos. El lenguaje como ya se ha comentado con anterioridad es en parte monótono aunque en él llaman la atención ciertos términos que son poco convencionales, al menos actualmente. (Ej. Do, refiriéndose a dónde/ aventadero, sinónimo de abanico o mosquitero/ lacerio, refiriéndose a pobreza o miseria/ maravella en lugar de maravilla). Y también otras palabras procedentes del latín. (Ej. Continens et contentu, lo de dentro y lo de fuera). También hay que tener en cuenta que, cada vez que se habla sobre la virgen, las palabras usadas para hacerle referencia comienzan por mayúscula. (Ej. Ella, Doncella, Reina…)
En este nivel podemos incluir también el estudio de algunas figuras retóricas como:
-          Elipsis, se suprimen palabras innecesarias. (Ej. Era muy bien tallada de una labor muy fina; refiriéndose a la imagen de la virgen)
-          Asíndeton, se suprimen las conjunciones copulativas. (Ej. Colgaba por delante un buen aventadero/ en el seglar lenguaje dícese moscadero;/con alas de pavones lo había hecho el obrero:/ lucía como estrella, semejante a lucero)
-          Anáfora, se repite una palabra (ni) al comienzo de varios versos. (Ej. Ni ardió la imagen, ni el abanico bello/ ni tan siquiera el humo se atrevió a llegar a ello)
-          Epíteto, el adjetivo expresa una cualidad ya incluida en el nombre. (Ej. Fuego tan fuerte y tan quemante)
-          Hipérbaton, se altera el orden de las palabras en los versos. (Ej. Que ni el humo ni el fuego llegaran hasta Ella)
Estas figuras entre otras, se relacionan complementándose entre sí para darle cohesión al poema.
Analizando al fin el nivel léxico-semántico decir que pertenece a un registro lingüístico culto aunque moderado, donde predomina la denotación de las palabras a pesar de aparecer alguna que otra metáfora con sentido connotativo. En el podemos encontrar campos semánticos como el de las distintas estructuras de una construcción de la Edad Media (el monasterio en este caso), (Ej. Vigas, gateras, cabrios, cumbrales…). O también el campo semántico de los ornamentos empleados en la eucaristía. (Ej. Vinajeras, cálices y ciriales…). Al tratarse de una obra narrativa, consta de los elementos típicos de la narración, el lugar es el monasterio, el momento según las aclaraciones del texto fue el 25 de abril de 1112 y el narrador es el poeta, la historia ya se ha expuesto al estudiar el argumento aunque no podemos analizar a los personajes pues en esta obra en concreto no se presenta ninguno.
Dentro de este plano podemos incluir figuras como:
-          Enumeración, se describe la realidad enumerando sustantivos. (Ej. Ardieron los armarios y todos los frontales,/ las vigas, las gateras, los cabrios, los cumbrales)
-          Personificación, se atribuye una cualidad humana a un objeto inanimado. (Ej. Encima rica toca en lugar de cortina; rica es la persona, pero no la toca que la cubre/ incendiose la iglesia por los cuatro costados; la iglesia tiene muros, pero no costados)
-          Metáfora, se identifican dos términos a partir de la relación que el autor ha establecido entre ellos. (Ej. Algún malo, por él, al bien fue convertido)
Para cerrar este nivel comentar que como el poema se adapta a una situación comunicativa, cumple una función narrativa y pertenece a un registro determinado, podemos decir que es adecuado.

Por último y para concluir este comentario, es necesario indicar que tanto el autor como la obra en sí, están bajo la influencia artística, cultural y social de la época (en esta caso, la Edad Media), desarrollándose el mester de clerecía de forma paralela al mester de juglaría, aunque a pesar de su voluntad de oposición a este último, las diferencias entre ambos mesteres no son tajantes. Vemos esta relación porque la obra encaja con las características principales de este periodo de la historia, porque el tema que trata es claramente un recurso de dicho momento (religión, más concretamente los milagros) y porque presenta los elementos y características propias de toda obra narrativa. Además desde el punto de vista textual cumple con las bases que generalmente poseen todas las obras: cohesión, adecuación y coherencia temática. Apoyándose para explicar esto, en el empleo de una estructura determinada (propia de la narración), una métrica novedosa y llamativa, entonación enunciativa, vocabulario sencillo aunque de registro culto y una red de tropos y figuras retóricas que consiguen el propósito de Gonzalo de Berceo: hacerse comprender mejor por las gentes sencillas. 

viernes, 10 de enero de 2014

Escribir

Es la mejor forma de dibujar nuestro mundo y comprenderlo. Siento que las barreras que encuentro son producto del miedo a reconocer los entrantes y salientes de este acantilado que hay en mí. Aun así, me atrevo a derramar unas pocas palabras 

Hoy han venido a visitarme las musas.
Han llegado tímidas y apenas se acercan.
Ven abismos que asustan.

Quiero obligarlas a pasar y se niegan. 
Vuelven a esconderse
y en duras rocas se convierten.

Quiero escribir y no puedo. 
¡Cuántas preguntas y cuántos silencios!