domingo, 30 de diciembre de 2012

Nuevos mundos

 Ayer publicaba "El derecho a no leer", pero llegamos a la 2ª evaluación y mi deber me dice, adaptando un antiguo refrán, que "tengo que llevar los libros a los niños, si los niños no van a los libros".   
Ellos tendrán que recorrer el camino.

Yo sólo les diré unas pocas palabras:
¡Atrápalos!

"Nos preparamos para adentrarnos en nuevos mundos:  "Los libros nos dan alas" para sobrevolar parajes insólitos, conocer a personajes imaginarios, vivir aventuras fantásticas,...
Aunque estén cercanos, nos parecerán tan ajenos y tan distintos que servirán de trampolín  para pararnos a pensar y ver que no están tan lejos como podemos creer. 
Sólo hay que buscarlos. Ahí están". 
 

En este trimestre leeremos las siguientes obras:
  • 1º ESO: Platero y yo (Juan Ramón Jiménez) 
  • 4º ESO: El camino (Miguel Delibes)
  • PDC II: Selección de Rimas y Leyendas (G. A. Bécquer) 

    Ya iremos ofreciendo las guías y cronogramas de cada una de estas lecturas. Os recuerdo que ya tenemos que ir adquiriéndolas (podemos pedirlas a los Reyes Magos).



sábado, 29 de diciembre de 2012

El derecho a no leer

Nos afanamos por que l@s niñ@s lean. 
Acabo de ver un fragmento de la obra Como una novela de Daniel Pennac: "Los derechos del lector".  
El primero es el "Derecho a no leer". 
Parece contradictorio con el objetivo que se persigue, pero no lo es.   
No nos paramos a pensar que lo que suponga obligación no llega a ninguna parte.
Se trata, pues, de que los niños se acerquen a los libros por puro placer y de la forma que se considere oportuna. 
Para conseguirlo hay que hacer  como el agricultor, regar las semillas que plantamos  y, con paciencia, esperar sus frutos.    
Algún día tendremos la recompensa.
Repetimos su decálogo:
"El hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal. Habita en bandas porque es gregario, pero lee porque sabe que está solo. La lectura no toma el lugar de nadie más, pero ninguna otra compañía pudiese remplazarla" .


Ahora intentamos explicar cada uno de esos derechos.


1. Derecho a no leer. Sin este derecho la lectura sería una trampa perversa. La libertad de escribir no puede ir acompañada del deber de leer.

2. El derecho a saltarse las páginas. Por razones que sólo nos conciernen a nosotros y al libro que leemos.

3. El derecho a no terminar el libro. Hay 36.000 motivos para abandonar una lectura antes del final: la sensación de ya leída, una historia que no engancha, desaprobación de la tesis del autor... Inútil enumerar los 35.995 motivos restantes, donde bien podía estar un posible dolor de muelas.

4. El derecho a releer. Por el placer de la repetición, la alegría de los reencuentros, la comprobación de la intimidad.

5. El derecho a leer cualquier cosa. Buscamos escritores, buscamos escrituras; se acabaron los meros compañeros de juego, reclamamos camaradas del alma.

6. El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual). La satisfacción exclusiva e inmediata de nuestras sensaciones: la imaginación brota, los nervios se agitan, el corazón se acelera, la adrenalina sube y el cerebro confunde, (momentáneamente) lo cotidiano con lo ficticio.

7. El derecho a leer en cualquier lugar. El viejo Clemenceau daba gracias a un estreñimiento crónico, sin el cual, afirmaba, jamás habría tenido la dicha de leer las Memorias de Saint-Simon.

8. El derecho a hojear. Autorización que nos concedemos para coger cualquier volumen de nuestra biblioteca, abrirlo por cualquier lugar y sumirnos en él un momento. Cuando no se dispone de tiempo ni de medios para ir a Venecia, ¿por qué negarse al derecho de pasar allí cinco minutos?

9. El derecho a leer en voz alta. Flaubert, que peleó contra la música intempestiva de las sílabas, sabía de la tiranía de las cadencias, que el sentido es algo que se pronuncia.

10. El derecho a callarnos. Nuestras razones para leer son tan extrañas como nuestras razones para vivir. Y nadie tiene poderes para pedirnos cuentas sobre esa intimidad.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

Javier y sus ocurrencias


Por fin voy a editar un cuento navideño. 
Mi hijo Javier ha querido regalarme su propio relato. 
Javier no es ni pequeño ni mayor. Él se autodefine como mediano.  Todavía no ha descubierto la satisfacción que reporta la lectura o la escritura, pero sabe lo que significa para mí.
Este es el relato. Es su regalo.
La Navidad
Estamos en Navidad,que es la fecha más alegre del año.
Todos los niños habrán pedido regalos como yo. Seguro que en vuestras casas habrá una flor de navidad como yo la tengo en la mía,y también habrá un árbol  como yo tengo, y ahí es donde dejan los regalos Papá Noel y SS MM los Reyes Magos. El año pasado cuando era el día en que los reyes  traían los regalos por la mañana, yo bajaba para ver si estaban los regalos, no estaban. Mi hermano, mi madre, mi padre y yo estábamos viendo la tele y cuando yo miré para el árbol de navidad ¡ya estaban los regalos!, y estaba la puerta abierta del patio y antes estaba cerrada. Eso significaba que habían entrado sin que nadie los viera.

¡Os deseo feliz navidad a todos!   

martes, 25 de diciembre de 2012

¿Nuevos relatos? ¡Mejor suerte!

Pensé publicar nuevos relatos. Tratarían de la Navidad. De hecho, empecé a escribir la entrada. Rezaba de la siguiente forma:
"Muy pronto volveremos a celebrar momentos importantes. Lo mejor es manifestar lo que se siente".
Pero...¡qué difícil resulta que escriban nuestros alumnos! ¿Dónde estarán las musas entre los jóvenes? ¿Se habrán ido de botellona con ellos? Si así fuere, hagan trato con ellas". 


No la había terminado, pues creía que podría cambiarla. No ha sido así. 
Puedo cerrarla expresando mi deseo de mejor suerte en otro momento y, por supuesto, 
PAZ, ALEGRÍA Y FELICIDAD EN VUESTROS CORAZONES.

viernes, 7 de diciembre de 2012

El secreto

Ayer me prestaron El secreto. 
 No me dijeron de qué iba, ni he indagado. Sólo me dieron el libro y lo acompañaron de un comentario: "¡Te gustará!". 
En reiteradas ocasiones había oído el título. Parecía que me perseguía, pues hasta en las series televisivas más tontas surgían estas palabras. 
Por fin llegó a mis manos, sin buscarlo, sin pensarlo,...Su cubierta me enganchó, su interior...¿me atrapará?. 
En unos instantes cruzaré el umbral y pasaré al laberinto interior.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Saludos

 
No sólo empezó un nuevo curso, sino que está cerca el final del trimestre. Había tantas cosas por hacer, que poner en pie, que organizar, que...que todavía no he tenido tiempo de relajarme y asomarme a esta ventanita. Sólo he presentado algunos relatos fantásticos, pero son muchos los pensamientos, las reflexiones,...que tengo que transmitir. 
Esta noche sólo me he atrevido a saludar y recordar a todos que volveré con energía renovada.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Otros cuentos fantásticos


Mi rinconcito
En este rinconcito siempre hay más de una entrada. De hecho, en la primera se dijo que "habría más..." Aquí están.
Hoy traemos relatos de otras alumnas. Podrían ser muchos, pero hemos elegido sólo unos pocos.
Disfruten con lo que chicas de 12 a 16 años pueden escribir. Lo harían mejor si romprieran la barrera de hielo que separa la imaginación del papel.
Espero contriuir a ello con este blog. ¡Que así sea!


EL TRAYECTO MISTERIOSO

Era una noche oscura,me encuentro enfrente del cementerio, el conductor del autobús de la línea “103” iba conduciendo de noche medio dormido. De pronto, vi a una chica que se cruzaba velozmente frente al paso de peatones y éste la arrolló.
El conductor del autobús, asustado, por lo que había pasado y, en lugar de retroceder y esquivar a la chica, siguió adelante. Luego, cuando pasaron unos minutos de ir a toda velocidad y sin detenerse en las paradas normales, se quedó completamente helado.
Y vio por el espejo retrovisor que la chica, que había atropellado, estaba sentada en el último asiento mirándolo y llorando. Cuando vi la mirada del conductor que se dirigía hacia atrás, yo  me encontraba en el penúltimo asiento, el pánico se apoderó de mi y corrí sin mirar atrás para escapar de allí.

CELIA MONSALVES (1º ESO C)

LA NOCHE DE HALLOWEEN
Amanda, Aurora, Juan y Antonio eran cuatro hermanos que vivían en Chicago. Era Halloween, así que Antonio y Aurora, los dos más pequeños, decidieron disfrazarse y salir a pedir caramelos. Mientras, Amanda y Juan  se quedaron en su casa viendo una película.
Dos horas después, a Amanda le extrañó que sus hermanos no volvieran y decidió ir a buscarlos. Juan, después de un rato, viendo que su hermana no volvía, decidió ir a buscarla. Los encontró frente a una casa, en la que había una bruja, y un cartel en el que ponía:
-“Todos los que tengáis entre 10 y 15 años, esta noche os haré alguna broma”.
Antonio tenía 7 y Aurora 9, pero Amanda tenía 12 y Juan 13. Pero ellos creían que eso era mentira.
 Así que se fueron a su casa y se acostaron. Tres horas después, Juan escuchó unos extraños ruidos. Llamó a Amanda y bajaron a ver lo que pasaba. Cuando bajaron, en el salón había una extraña mujer, con la cara llena de arrugas, leyendo un libro y murmurando:
-        Cuando pasen diez minutos, subiré y le haré algo a los dos grandes…
Amanda, que la oyó perfectamente, tuvo una idea: subirían sin que la bruja se diera cuenta y le dirían a Aurora y a Antonio que dijeran que no tenían más hermanos. Mientras ellos intentarían hacer algo para sacarla de allí. Cuando la bruja subió, Aurora dijo que no tenía más hermanos. Juan, que estaba detrás de la bruja, le pegó un empujón y la bruja, de lo gorda que estaba, salió rodando por las escaleras. Entre Amanda y Antonio la arrastraron hasta la puerta y la cerraron bien. Así, la bruja no pudo entrar más.



Mª SUÁREZ (1º ESO C)

EL JUGUETE
Adela era una niña de 16 años a la que le gustaba hacer juegos espirituales con sus amigas.
Era un día lluvioso y lleno de niebla cuando sus padres decidieron ir a cenar y dejarla sola en casa.
Ella, llena de entusiasmo, se preparó una pizza, y se sentó a ver una película con sus palomitas.
De pronto, la televisión se apagó, pero no parecía nada raro al ser un día de lluvias, por lo que Adela volvió a encenderla y siguió viendo su película.
Pero nuevamente oyó crujidos en la habitación de su hermana pequeña, que era todavía un bebé. Adela gritó: “¿Hay alguien ahí?”, “¿Hola?”…Adela se levantó del sofá y fue para ver si había dejado algún ventanal abierto o eran solo las persianas. De repente la luz se apago. Adela en este instante encendió su linterna del móvil y pudo recorrer el pasillo para visualizar las habitaciones. Entró en  la habitación de sus padres y todo parecía en orden, luego volvió a la suya y de igual forma todo estaba bien, pero cuando se acercó  a la habitación de la hermana pequeña la cuna no dejaba de moverse. Adela se asustó y corrió escaleras abajo para llamar a sus padres. Cuando justo en ese momento los padres entraron por la puerta.
Padres: “Adela, ¿Qué ocurre?, ¿estás bien?"
Adela: “Hay alguien en la habitación de Rosa”.
Los padres y Adela subieron rápidamente a la habitación…y cuando el padre abrió la puerta vieron que había un peluche de Rosa al que se le había encendido las pilas y era el que hacía que la cuna estuviese moviéndose.
Entonces todos, riéndose del gran susto, cogieron el juguete y le quitaron  las pilas.
Esa noche Adela durmió con sus padres debido al gran sobresalto.
FIN
 Mª EUGENIA SOTOCA (4º ESO)


INTITULADA

En Estados Unidos hay una fiesta llamada Halloween. Se celebra la noche del 31 de Octubre y se conmemora el cumpleaños del diablo. Hay que entregarle, como regalo, un miembro de la familia.
Hace unos 20 años , una familia italiana se mudó a Nueva Cork en busca de trabajo. Llegaron allí a mediados del mes de Octubre e intentaron rehacer su vida laboral y lo consiguieron. Al ir por las calles de Nueva Cork el matrimonio y su hija se dieron cuenta que alguna celebración estaba cerca, ya que las calles estaban decoradas. Al día siguiente supieron en qué consistía la fiesta que pronto se celebraba, Halloween, pero nunca llegaron a conocer el porqué se celebraba ni que había que entregarle un miembro de la familia al diablo por su cumpleaños.
El 31 de Octubre llegó, y ellos también quería celebrar la fiesta , por tanto se compraron disfraces, adornaron su casa con calabazas,..etc. Al llegar la noche comenzaron a cenar y apareció un espíritu con el diablo, entonces la niña comenzó a gritar con mucho miedo y los padres también, hasta que los tres se dieron la mano para sentirse más seguros. Cuando se calmaron el diablo habló:
-        ¡Hola inquilinos! Os vengo a visitar para deciros que una de vuestras almas se tiene que venir conmigo ya que hoy es mi cumpleaños y necesito mis correspondientes regalos.
-        ¡Pero cómo te vas a llevar a no de nosotros, teniendo un alma a tu lado! Dijo la madre aterrorizada.
-        Ésta que ésta a mi lado es la mujer que vivía en esta casa hace un año y por eso viene conmigo para observar quiénes viven ahora en su antigua casa por si no la cuidan bien no os dejará tranquilos para el resto de vuestras vidas.
Entonces al terminar de hablar el diablo, comenzó a apagarse y encenderse las luces, el televisor, abrirse y cerrarse puertas…Y todo esto sucedía mientras que ellos tres gritaban y corrían intentando salir de allí, pero no pudieron ya que el diablo había cerrado todas las puertas y ventanas con candados. Cuando se calmaron un poco el alma habló y dijo:
-        Os perdono que se vengáis  algunos de vosotros conmigo y con él si me dejáis convivir con ustedes en mi antigua casa , es decir, en ésta.
Ellos se quedaron pensativos durante un largo tiempo , hasta que por fin hablaron y aceptaron la propuesta.
Al aceptar, el diablo inmediatamente se fue de allí mientras que el alma se quedó con ellos. Poco a poco la familia fue acostumbrándose  a convivir con el alma durante 3 años que se volvieron a Italia pero el alma no se fue con ellos si no que se quedó en la casa para asustar a los nuevos inquilinos.
Al llegar la familia a Italia lo primero que hicieron fue contar la historia aunque con mucho miedo .A partir de aquí s comenzó a celebrar Halloween en Italia también pero en honor a aquella familia que habían convivido durante tres años con el alma.

BEATRIZ CABELLO (4º ESO A)

Reitero mi deseo de ayudar a romper la barrera entre la fantasía y la realidad.